DESEOS

Hola, Mundo!!

El pasado 3 de enero pude hacer realidad un deseo que tenía desde hace tiempo: llevar a mi hija a un concierto de una orquesta filarmónica que tocara bandas sonoras de películas. Sí, no es un deseo muy común, ya lo sé, pero las dos somos bastante frikis en cuanto al cine y a la música se refiere, y a las dos nos apetecía muchísimo. Para redondearlo, también se vino mi madre, que lo disfrutó tanto que tras la interpretación de "La Máquina de Escribir", se levantó para decirle BRAVO al percusionista que se encargó de convertir esa máquina de escribir en un instrumento más. 


                       

La experiencia en sí fue genial, no solo porque nunca había estado en el Auditorio Nacional (que es espectacular), sino porque teníamos los asientos en los bancos del coro, es decir, detrás de la orquesta. Casi podíamos tocar a los músicos y, lo que me pareció fascinante, pudimos apreciar de otra manera el gran trabajo que hacen los percusionistas en las últimas filas para dotar de energía y emoción cada una de las partituras. Salí de allí pensando que si, alguna vez tocaba en una orquesta, yo quería tocar los platillos... no os digo más.




Es curioso cómo pasan las cosas, cómo vivimos los momentos. La lectura que yo tenía entre manos el día que acudimos al concierto, era un relato de mi gran compañera Estefanía Jiménez, titulado DESEOS. Lo había colgado en su blog como regalo de Navidad para sus lectores y uno de los protagonistas era, ni más ni menos, que un reputado violinista del siglo XVIII. Václav Novotný: sexy, misterioso y con un carisma arrollador.

Bueno, pues he aquí que el director de la orquesta era un chico joven, ruso, que lucía una perilla de lo más interesante, muy elegante, y que no solo dirigía al resto de los músicos, sino que también tocaba el violín... ¡y de qué manera! Y ocurrió que dos de mis pasiones se mezclaron, la música y la literatura, y la atmósfera mágica del relato de Estefanía que continuaba en mi mente hizo acto de presencia durante el concierto, en los aires de aquel violinista director de orquesta, y me dije que aquel podría tratarse perfectamente de Václav, y vi al personaje de ficción convertido en persona de carne y hueso (y magnetismo) y la experiencia musical de aquella noche pasó a otro nivel para grabarse en mis retinas, en mis oídos y en mi piel de manera indeleble.

Si no habéis ido nunca a un concierto de este estilo, os lo recomiendo. Y más si en el programa aparecen algunas de tus bandas sonoras favoritas, como era el caso: Leyendas de Pasión, La Misión, Juego de Tronos, Memorias de África, La Vida es Bella...

Por último, después de haberos puesto los dientes largos, os dejo el enlace al blog de Estefanía por si queréis leer su relato DESEOS y conocer al violinista que añadió más magia a esta noche tan especial para mí. (Pinchad sobre la imagen)


Deseos

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