sábado, 21 de enero de 2017

Cuando todo el mundo sea súper, nadie lo será.

Hola, mundo!!

No sabía si escribir esta entrada, porque sabía que, dependiendo del tono con el que la escribiera, podría generar alguna polémica y, la verdad, me incomodaba un poco que pudiera ocurrir. De todas maneras, después de comprobar el número de visitas de mi blog, me parece que no va a suponer ningún drama, así que, aquí va...

Hace un par de años, en el encuentro RA, una compañera escritora (que si mal no recuerdo fue Ruth M. Lerga) hizo un apunte que me pareció muy acertado. Nos preguntó a todas y así en general, si no sentíamos que ahora todo el mundo era escritor. Por supuesto, el debate estaba servido. Yo en aquel momento no manifesté mi parecer, pero era algo que ya se me había pasado por la cabeza. Y seguro que no era la única.



El run run de este tema regresó a mí el otro día en una reunión de trabajo. Como aclaración, mi trabajo no tiene NADA que ver con el mundo literario, pero aún así, lo que mi jefe dijo aquel día me recordó a esta parte del mundo de la escritura que casi se me había olvidado (casi, porque el temita está siempre como una mosca cojonera rondando cerca de mi cabeza). Dijo, refiriéndose a unas tarifas que tenemos establecidas, que cualquier cosa que se saliera de dicha tarificación se debía pasar como algo "especial". Pero después remarcó que, ojo, si esos conceptos "especiales" se repetían una y otra vez, al final dejarían de tener la consideración de "especial" y se normalizarían para incluirlos también en la tarifa.



Pues es, ni más ni menos, que lo que siento yo últimamente respecto a la literatura en mi faceta de escritora.

Me explico. Me gusta escribir desde pequeña. Quería ser escritora, quería que mis libros estuvieran en las mesas de ventas de las librerías, paseaba por la Feria del Libro de Madrid y le decía a mi novio (por aquel entonces mi novio, ahora mi marido): algún día estaré firmando aquí. Y era un sueño, algo mágico, algo especial. Publicar era para mí en aquel entonces un privilegio, algo que muy pocos conseguían, algo que llenaba mi mundo de ilusión...

Y, de repente, ha debido llegar alguien parecido al chico de este vídeo que suelta una frase demoledora que, en mi opinión, es el auténtico quid de la cuestión: "Cuando todo el mundo sea súper, nadie lo será".


video


Después de él (en nuestro caso, ÉL puede ser el boom por la romántica, o Amazon y su facilidad para que cualquiera pueda publicar, o la poca seriedad de algunas editoriales que prefieren cantidad en lugar de calidad, etc.), sinceramente, no sé muy bien qué ha pasado. El caso es que lo que yo consideraba especial y mágico, es decir, publicar un libro, ser una más en ese universo privilegiado del escritor, ha perdido todo su brillo. Cualquiera escribe, cualquiera publica, cualquier cosa se publica y se convierte en best seller. 

En este punto diréis: ¿Y esta tipa? ¿Quién se ha creído que es? Todo el mundo tiene derecho a publicar, todo el mundo tiene sueños, no va a ser ella la única que desde pequeña tiene la ilusión de dedicarse a esto de la escritura... ¡habráse visto! 



Lo entiendo, sí... pero no. Sigo pensando (y mi pensamiento es mío), que el mundo de la escritura se ha abaratado. En todos los sentidos. En lo que a mí respecta, por si a alguien le surgen dudas, me tengo por alguien de ese montón que se ha formado en estos años. Alguien que sigue intentando llegar, pero que no llega. Alguien a quien le pasan por encima esos best seller que, cuando los leo, me ponen la piel de gallina de lo malos que son (lo siento, quería ser más diplomática, pero no puedo). Sé que para gustos los colores, pero creo que cuando se trata de literatura, ciertas cosas no se admiten o, al menos, no deberían permitirse. Un libro siempre puede gustar más o menos, lo puedes adorar o puedes llegar a odiarlo, pero siempre, SIEMPRE, debería estar bien escrito. Aunque su prosa no te guste, aunque no te guste la manera en la que el escritor ha desarrollado sus personajes, o su trama, o su modo de contar las cosas. Pero, por favor...



Por suerte, aún hoy en día, entre todo ese montón de novelas que han conseguido robarle el brillo a mi concepto de la buena literatura, se pueden encontrar auténticas joyas. Os animo a todos a que encontréis aquellas que os llenen, que os maravillen, que os hagan soñar... 

Yo, por mi parte, a pesar de llevar a mis espaldas unas cuantas publicaciones, confieso que sigo en el mismo punto que cuando, paseando con mi chico de la mano por la Feria del Libro de Madrid, le decía que algún día firmaría en una de las casetas. Ahora me doy cuenta de que no se trataba solo de poder firmar allí... Es mucho más. Lo que yo quería, y quiero, es mucho más.

No lo he conseguido aún y no sé si algún día lo conseguiré. Pero no me rindo. Y para eso sé que tengo que trabajar y seguir mejorando, intentar no quedarme en ese montón (y no hablo de publicaciones, sino de mi propio trabajo, de mi propio brillo como escritora, de la calidad de lo que le entrego al lector), y luchar cada día para intentar alcanzar ese firmamento de estrellas que yo admiraba de pequeña y que, aunque desde aquí hoy no consiga verlo, sé que sigue ahí arriba.


Y hasta aquí esta reflexión de hoy... ¿Qué opináis vosotros? 

domingo, 8 de enero de 2017

DESEOS

Hola, Mundo!!

El pasado 3 de enero pude hacer realidad un deseo que tenía desde hace tiempo: llevar a mi hija a un concierto de una orquesta filarmónica que tocara bandas sonoras de películas. Sí, no es un deseo muy común, ya lo sé, pero las dos somos bastante frikis en cuanto al cine y a la música se refiere, y a las dos nos apetecía muchísimo. Para redondearlo, también se vino mi madre, que lo disfrutó tanto que tras la interpretación de "La Máquina de Escribir", se levantó para decirle BRAVO al percusionista que se encargó de convertir esa máquina de escribir en un instrumento más. 


                       

La experiencia en sí fue genial, no solo porque nunca había estado en el Auditorio Nacional (que es espectacular), sino porque teníamos los asientos en los bancos del coro, es decir, detrás de la orquesta. Casi podíamos tocar a los músicos y, lo que me pareció fascinante, pudimos apreciar de otra manera el gran trabajo que hacen los percusionistas en las últimas filas para dotar de energía y emoción cada una de las partituras. Salí de allí pensando que si, alguna vez tocaba en una orquesta, yo quería tocar los platillos... no os digo más.




Es curioso cómo pasan las cosas, cómo vivimos los momentos. La lectura que yo tenía entre manos el día que acudimos al concierto, era un relato de mi gran compañera Estefanía Jiménez, titulado DESEOS. Lo había colgado en su blog como regalo de Navidad para sus lectores y uno de los protagonistas era, ni más ni menos, que un reputado violinista del siglo XVIII. Václav Novotný: sexy, misterioso y con un carisma arrollador.

Bueno, pues he aquí que el director de la orquesta era un chico joven, ruso, que lucía una perilla de lo más interesante, muy elegante, y que no solo dirigía al resto de los músicos, sino que también tocaba el violín... ¡y de qué manera! Y ocurrió que dos de mis pasiones se mezclaron, la música y la literatura, y la atmósfera mágica del relato de Estefanía que continuaba en mi mente hizo acto de presencia durante el concierto, en los aires de aquel violinista director de orquesta, y me dije que aquel podría tratarse perfectamente de Václav, y vi al personaje de ficción convertido en persona de carne y hueso (y magnetismo) y la experiencia musical de aquella noche pasó a otro nivel para grabarse en mis retinas, en mis oídos y en mi piel de manera indeleble.

Si no habéis ido nunca a un concierto de este estilo, os lo recomiendo. Y más si en el programa aparecen algunas de tus bandas sonoras favoritas, como era el caso: Leyendas de Pasión, La Misión, Juego de Tronos, Memorias de África, La Vida es Bella...

Por último, después de haberos puesto los dientes largos, os dejo el enlace al blog de Estefanía por si queréis leer su relato DESEOS y conocer al violinista que añadió más magia a esta noche tan especial para mí. (Pinchad sobre la imagen)


Deseos

viernes, 6 de enero de 2017

REGALO DE REYES

Hola, Mundo!!!

¡¡Feliz día de Reyes a todos!! ¿Qué tal, cómo se han portado? Espero que hayáis sido buenos y que Sus Majestades de Oriente os hayan traído lo pedido, pero sobre todo, espero que os hayan dejado una buena cantidad de ilusión y felicidad...

Yo quería aprovechar esta época de regalos para dejaros uno aquí en mi pequeño rinconcito. Se trata de un relato corto, romántico (de corte New Adult si preferís), que viene ideal para los días en que tenéis que pasar un buen rato en la sala de espera del dentista, o no sabéis qué leer en el autobús, o simplemente para las noches en las que no te puedes dormir y necesitas leer un poco antes de apagar la luz.

Tengo que decir que este relato es el que aparece en la II Antología RA, como os dije en mi anterior entrada, y que he decidido compartir por aquí para todos aquellos que no pudieron hacerse con dicha antología. 

Espero que os haga pasar un buen rato y, si os animáis, me dejéis un comentario para saber qué os ha parecido... 


Para ver o descargar, pinchad sobre la imagen.